viernes, 30 de enero de 2009

Ese Amor Que No Entiendo

Te rechacé
Te dí la espalda y me alejé
Si hasta te pedí que no insistieras
Y aun así te empecinaste en amarme
No lo comprendo pero gracias
Una y mil veces gracias

Ahora se
Que no puedo yo vivir sin ti
Y aunque no entiendo porque me amas así
Tan solo abro mis brazos y recibo
A sabiendas de que no lo merezco
Y que nunca lo mereceré

Yo nunca podré retribuirte
Ese precio tan alto, que pagaste por amor
Y se que no puedo ofrecerte
Mas que lo que tengo, mas que lo que soy

Me sacio de tu amor y quiero más
Se rompen mis cadenas, siento paz
Por eso al alabarte arde mi corazón
De gozo envuelto por el fuego de tu amor

Aníbal Rushan 2008

domingo, 25 de enero de 2009

Feliz Navidad ¿Un poco tarde?

Para desear Feliz Navidad, y hacerlo de manera apropiada, se supone que ya es tarde, porque el 25 de diciembre ya pasó. Sin embargo esa fecha no es más que una arbitrariedad de la religión organizada.

En ningún lugar de la historia sagrada se consigna que día o en que momento del año nació el Mesías, y en realidad ese es un dato irrelevante, lo importante es que nació, y aun más importante es, para qué nació.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que nos dio a su único hijo, para que todo aquel que crea en EL no se pierda sino que tenga vida eterna.

Para los que creemos, La Navidad tiene otro sentido, celebramos que Dios dejo el cielo y se hizo como nosotros, se despojó de su condición de Dios, y sufrió como hombre para poder entendernos e identificarse con nuestras miserias.

Lo que revoluciona la vida de cuantos nos encontramos con EL, es que nos acepta tal como somos, y nos ama, eso se llama gracia, es inmerecida, y no importa cuanto hagas para ser digno de recibirla nunca podrás lograrlo.

El, se hizo hombre, se humillo, se entrego a la muerte, fue crucificado, resucitó al tercer día y ahora esta sentado a la diestra de Dios rogando por nosotros a cada instante, ¡todo eso por amor!

Ante esto, el hecho de celebrar la navidad el 25 de diciembre, el 30 de abril, o el 15 de julio, pierde importancia, porque en definitiva, para quienes creemos en EL, La Navidad, la celebremos cuando Jesús El Hijo de Dios llegó a nuestras vidas, dándonos la oportunidad de ser, también nosotros, llamados hijos de Dios.

Por eso, a pesar de la fecha, puedo desearte Feliz Navidad, con el profundo deseo de que Jesús ya haya nacido en vos, y si no es así, su paciente amor sigue esperando que te decidas a abrirle la puerta de tu corazón
Ese día será tu Feliz Navidad.


Con cariño, Aníbal Rushan

Salmo 131 - La humildad y la confianza


“Dios mío, yo no me creo mas que nadie, ni miro a nadie con desprecio; no hago alardes de grandeza, ni pretendo hacer grandes maravillas, pues no podría llevarlas a cabo”. (Salmo 131:1)


Estas no son las palabras de un ser derrotado o abatido, sino por el contrario, fluyeron de labios de alguien que pudo ver la caída de sus enemigos, que no tuvo temor de enfrentar al gigante, y de hecho lo venció; fueron dichas por alguien que derribo ejércitos, y conquistó el amor y el respeto de su pueblo.
Son las palabras de un rey que por encima de todo, logró la más magnifica de todas las conquistas: ¡El Corazón de Dios!
Dios mismo dice de él -“Es un varón con un corazón conforme a mi corazón”.
Ahora bien, este rey cometió tremendos errores, pero tuvo la capacidad de arrepentirse y reconocer -“He pecado contra el cielo y contra Dios” y pudo descubrir entonces, que “El corazón contrito y humillado no lo desprecia Dios”. Son en definitiva, las palabras de un hombre bienaventurado a quien Dios perdono sus iniquidades y no le tuvo en cuenta sus pecados.

Seguramente fue por eso que luego afirmó:

“Más bien, me he calmado; me he tranquilizado como se tranquiliza un niño cuando su madre le da el pecho. ¡Estoy tranquilo como un niño después de haber tomado el pecho!”. (Salmo131: 2)

En que lugar, un niño estaría más seguro que en los brazos de su madre. Ella está consciente de lo que sucede alrededor; un ruido en la calle le provoca un sobresalto; no puede evitar la idea de que algún peligro amenaza a su niño; lo estrecha tierna pero firmemente entre sus brazos; el niño deja por un instante la calidez y la suavidad del pecho que le provee el magnifico alimento; sus ojos chispeantes se cruzan en una amorosa mirada con los de su madre; su pequeña boca, aún desdentada, esboza una sonrisa; la madre olvida el temor y se estremece con tierna emoción; todo está bien; el bebe no percibe peligro alguno; él está confiado, descansa tranquilo, está satisfecho y duerme seguro.
Con estas imágenes vivas en su mente, el rey David se asoma a la ventana, desde allí observa a los habitantes de su ciudad, percibe sus afanes, sus preocupaciones; con profunda convicción exclama para sí:

“Israel, pon tu confianza en Dios, ahora y siempre”. (Salmo 131:3)

Texto tomado de la Biblia Lenguaje Actual
Aníbal Rushan